sábado, 11 de noviembre de 2006

En el nombre del padre

Bueno.. aca va un cuento muy bueno para los entendidos del futbol. Leanlo y disfurten!

El padre Juan daba la misa a las siete de la tarde. Era Domingo. Jugaba Chicago que peleaba el descenso, contra Velez que necesitaba el empate para salir campeón. El partido comenzaba a las seis y media de la tarde. Él daba misa a las siete. El padre Juan era fanático de Chicago, sin concesiones de ningún tipo. Fanático. No se podía perder ese partido. Pasó el cable del auricular a través de la estola y guardó la portátil en uno de los bolsillos, debajo del alba. Colocó el auricular en el oído. Se miró al espejo. No se notaba. Tenía preparado su sermón. Las seis y media. Comenzó el partido. Cuando se subió al púlpito eran las siete y cinco. La iglesia estaba repleta, como todos los domingos.
-Hoy hablaremos de la gran necesidad de tener Fe. Porque la Fe parece algo devaluado en este mundo tan moderno. Nadie parece reparar en el hecho de que sin Fe no hay Salvación. Pero la Fe no debe ser un sentimiento perdido en el medio de pensamientos más o menos cercanos a Dios. Debemos tener Fe, debemos creer, pero no alcanza con estar convencidos de que Dios está allí y vela por nosotros, no, la gran Fe, la Fe con mayúsculas, sólo se puede construir si comenzamos por confiar en las pequeñas cosas… Fe en el prójimo, en la persona que cada uno de ustedes tienen a su lado.
Gol de Velez.
El sacerdote hizo silencio. Los feligreses pensaron en las palabras. Alguna bocina sonó afuera.-Pero claro que a veces, por más que queramos, las situaciones nos demuestran lo contrario. Cuando la injusticia es grande, cuando el jefe nos trata mal en la oficina, cuando los parientes hablan mal, cuando nos insultan desde otro auto, entonces nos preguntamos… ¿es esto parte del plan de Dios? ¿Es esto Justicia?
Un centro, cabezazo del delantero de Chicago. El balón se estrella en el travesaño y sale desviado.
-¡Totalmente injusto! Cuando no quiere entrar… Cuando el amor no quiere entrar y se nos niega a pesar de que jugamos mejor el papel de la vida, a pesar de que siempre avanzamos con el empuje necesario, con la verdad, a veces las cosas no nos salen. Entonces nos preguntamos. ¿Existe Dios? ¿Él puede hacer permitir esto? ¿Él realmente puede permitir esto? Cuando las cosas están tan mal… ¿es verdaderamente justo? No pedimos ser los campeones sino evitar el descenso de nuestra dignidad… Y nos convencemos entonces de que no existe, de que todo es un engaño, porque si existiera no nos dejaría así…
Gol de Chicago. Empate.
-Pero el Señor nos demostrará su presencia en el peor de los momentos; porque nosotros, que tenemos Fe en Dios y en la Santa Madre Iglesia no podemos perder… No debemos descender a los infiernos sino elevarnos a los Cielos, con felicidad, o al menos, conformarnos con un empate…
Gol de Chicago. Dos a uno.
-Pero Dios nos dará mucho más que lo que pedimos, porque somos su rebaño, somos sus ovejas y multiplicará los panes y los goles y podremos ir, felices por la vida, sabiendo que el camino es arduo, pero, a pesar de ello, no descenderemos; sentiremos una temporada más de Gracia. Y tal vez todo cambie, porque Dios está ahí, donde lo necesitamos. Teniendo Fe podremos lograrlo. Teniendo Fe y empuje y un buen técnico.
Amén.

1 comentario:

Sebastián Ciano dijo...

al fin lo actualizaste !!